A un año de la victoria histórica de López Obrador:

A un año de la victoria histórica de López Obrador:

En vista del primer aniversario de esta paradigmática y controvertida nueva administración mal nombrada 4ta transformación, me parece que finalmente ha llegado el momento que todo derechairo esperaba; dado que ya existen elementos suficientes como para evaluar el desempeño de López Obrador y su grupo. Pará realizar este análisis, me enfocare en desarrollar someramente 5 temas que, por su trascendencia y por los compromisos de campaña que adquirió el actual presidente, me parece son los tópicos más relevantes de la coyuntura nacional, sin que necesariamente sean los únicos relevantes. Estos temas son: seguridad, economía, educación, combate a la corrupción y administración pública y política.


Seguridad: partiría de una premisa, un país que no tenga los recursos necesarios para garantizar la paz en su misma sociedad, simplemente no puede aspirar al desarrollo. Desgraciadamente en este rubro, las estrategias a corto y mediano plazo (si es que las hay) que está administración ha utilizado para solucionar el problema han sido un rotundo fracaso. Los números hablan por sí solos y no mienten, este ha sido el año más violento en la historia contemporánea del país y gran responsabilidad de este resultado lo tiene la visión obtusa y precaria del presidente ante esta situación, un problema del cual jamás ha medido la magnitud y donde su mejor respuesta es implementar estrategias y crear instituciones, como la Guardia Nacional, que en el mejor de los escenarios darán resultados efectivos y cuantificables en varias décadas. Haciendo ridículos nacionales e internacionales en temas como la fallida detención de Ovidio Guzmán o el caso Lebaron, sin dejar a un lado que ha sido prácticamente omiso en un asunto tan delicado como lo son los feminicidios; abandonando muchas veces a su suerte a los Estados que se encuentran desbordados por el poder del narcotráfico (no entiendo porque siguen trabajando con el tanto Durazo como Sánchez Cordero). Rubro crucial y que el presidente sigue sin darle la atención y seriedad necesaria con su ridículo y burlesco lema “abrazos no balazos” creyendo ilusamente que con sus programas sociales se resolverá el problema; siendo que si no aporta una solución sustancial en el corto plazo, esta situación lo terminará desbordando, como a sus dos anteriores antecesores e incluso puede llegar a ser peor que a ellos, si es que no se cambia la visión y, en consecuencia, la estrategias de seguridad comienzan a ser mejores. Como lo señalé al principio, sin seguridad no hay desarrollo y más le vale al presidente comenzar a entenderlo ya!



Economía: en este rubro, a éstas alturas, es difícil poder determinar una correcta evaluación, dado que la visión del presidente ha estado enfocada en crear políticas sustentables que tengan rendimiento a largo plazo, sin embargo, se han tomado decisiones inmediatas que francamente distan de provenir de alguien que conozca a profundidad de economía, para muestra, un botón: el echar para abajo el proyecto del Aeropuerto de Texcoco y echar a andar uno nuevo en Santa Lucia, sin contar con un estudio (me aventuro en aseverar esto, dado que un estudio de esta naturaleza no se crea de la noche a la mañana como lo hizo la administración de López Obrador) a conciencia de las pros y contras del proyecto con los requisitos legales que conlleve es claro ejemplo de ello. Aunado a lo anterior, los proyectos de las refinerías y tren maya, ¿De verdad cree el presidente que la situación económica del país de para realizar esos proyectos? Y ¿Que tan redituables realmente lo son en un panorama costo-beneficio? Si su argumento más fuerte es eliminando moches y combatiendo corrupción, difícilmente creo que le alcance sin endeudar al país. Desgraciadamente ejecuta estos temas sin conocerlos a profundidad, simplemente los invito a leer las columnas de opinión que ha publicado Carlos Urzua (incondicional y brazo fuerte del pasado reciente de López Obrador) en el universal sobre las decisiones económicas del presidente para darnos cuenta de su visión obtusa y miope en estos temas, con pruebas y elementos científicos echa para abajo toda justificación que pretende dar el presidente a sus proyectos. Podrán alegar varios de sus simpatizantes que no hay inflación y que el precio de gasolina y dólar se han estabilizado, y es verdad, los números no mienten, sin embargo, también existe la dura realidad de un crecimiento del 0% de este año traducido en términos económicos en una evidencia de recisión, esos números tampoco mienten!



Educación: en primer lugar me parece loable y de destacar que el presidente sea el primero que se preocupe por el que hacer de la juventud y por el exceso de “Ninis” que hay; razón de esto, que haya tenido la idea de crear programas que pretendan hacerlos productivos y que contribuyan a la sociedad, sin embargo, estas políticas públicas se quedan cortas en razón de las necesidades de la sociedad y del agudo problema congénito que la educación mexicana tiene, las personas en este país no se les prepara lo suficiente para poder enfrentar los problemas sociales y aportar soluciones sustanciales a los mismos, lo que hace necesario una reforma educativa estructural y de origen, origen que vaya más allá de las leyes y de administraciones gobernantes. Y el presidente no está ni cerca de llegar a ello, siendo sus políticas públicas un simple paliativo en el mejor de los escenarios, aunado a que muchos de sus proyectos educativos francamente no tienen ni pies ni cabeza y sólo quedan en las buenas intenciones. Además de esto, siendo un tema en concreto que es perfectamente sintomático de la visión educativa del presidente, nos encontramos la postura que el tiene de aumentar la matrícula estudiantil de las contadas universidades de prestigio de este país y de la eliminación de los exámenes de admisión, planteamiento sin sentido, absurdo y francamente populachero digno de cualquier decisión que hubiese tomado Pancho Villa siendo gobernador de Chihuahua, no se les puede dar educación profesional a cualquiera, primero, y si de verdad quiere cambiar el paradigma de la educación en México, tiene que preocuparse por hacer de los mexicanos lo suficientemente aptos para adquirir esos conocimientos, la educación se mide en cuanto a la calidad de personas que forja no en su cantidad.

Combate a la corrupción: sin duda, y con suficiente evidencia, este es el rubro en el que más ha brillado la mal llamada 4T. Es curioso cómo, después de un sexenio que se distinguió por el encubrimiento de los actos de corrupción, las cosas dieron un giro de 180 grados siendo este, hasta el momento, uno de los sexenios donde más se ha procesado a Servidores Públicos llegando incluso a encarcelar a secretarios de estado. Situación sin precedentes en la historia del país y que posiblemente, si las investigaciones siguen su curso, esto podría llevarnos a presenciar el primer procesamiento de un expresidente. Podrá ser por venganza si gustan, pero de que hay pruebas contundentes de la existencia de actos de corrupción por parte de anteriores servidores públicos las hay y de que los procedimientos, ya sean penales o administrativos, van tomando curso también lo es y eso nadie se lo quita a la administración de López Obrador. Desgraciadamente la prueba de fuego la tuvieron al procesar a Barttlet y la desaprovecharon al exonerarlo existiendo pruebas contundentes sobre su culpabilidad, enorme mancha en esta lucha.

Administración pública y política: comenzaré diciendo que es muy diferente ver al toro desde las gradas que ya en el ruedo, en pocas palabras, el presidente actual, y posiblemente ninguno en el pasado, ha visualizado lo difícil que es coordinar la administración pública para un eficiente funcionamiento. Aunado a lo anterior, parece ser que el presidente sigue viendo los problemas del país como si todavía siguiera en campaña y siendo oposición, cuando él ya es el gobierno y parte del sistema. No entiende que una coordinación correcta y el fortalecimiento de las instituciones es parte fundamental para que su sexenio sea exitoso y ha hecho todo lo contrario; el reducir sueldos, quitar plazas y no comenzar a crear un auténtico servicio profesional de carrera desdeñando de manera literal a los profesionales especializados argumentando que prefiere a personas mucho más honestas que expertas es prácticamente darse un balazo en ambos pies, el expertis y el contar con servidores públicos lo suficientemente preparados en todos los aspectos, es parte fundamental para que el proyecto de nación se aplique, avance y sea productivo.


En cuanto a la situación política, el presidente es el mayor responsable de la división que existe en el país, sus constantes confrontaciones con el amplio sector (aunque no lo dimensione así) de la población que no simpatiza con pareciendo que sustenta el lema: “si no eres parte de la solución (la mía) eres parte del problema”, enganchándose con políticos de la oposición que constantemente lo atacan y desprestigian, sin darse cuenta que caen en el juego de quienes lo agreden, culpándolos a ellos de todos los problemas del país es muestra irrefutable de ello; cuando, al ser presidente, ya tus problemas y tiene que solucionarlos con ayuda incluso de la oposición; sin visualizar que, al ser presidente, necesita de todos los mexicanos y que el debiera ser el principal motor de consensos y acuerdos entre nosotros para la solución y paulatina erradicación de los problemas, eso no sólo le conviene a él sino a todo el país; desgraciadamente no los escucha y su nivel tan bajo de autocrítica es deplorable y alarmante.

Así las cosas en este primer año del Macuspano al frente del país, donde abunda el idealismo y las convicciones (sin que esto sea total y necesariamente malo) pero donde se carece de un plan sustentado y comprobado con operadores especialistas en su rama que puedan conducirlos a buen puerto, o en caso de que los hubiese al presidente, al parecer, no le interesa escucharlos si es que ellos no están acorde a sus soluciones. En México, a pesar de la abundancia de personas con carencias morales y educativas, hay gente muy valiosa y que estando en la posición correcta, pueden aportar mucho al país y a su desarrollo; uno de los grandes problemas de este país es justamente eso, las personas no están donde deberían estar y parece que en este sexenio esa situación no cambiará. Esperemos por el bien de este país, que el presidente se vaya dando cuenta de esto y que en 6 años estemos redactando un texto totalmente distinto, lleno de logros, progresos y de una admiración, ahora sí, digna de ser llamada la cuarta transformación en la vida pública mexicana.