Vivimos en un mundo globalizado, donde la tecnología y la comunicación van en ascenso lo que ha generado que la gestión de proyectos se adapte a estos cambios, es por ello que la flexibilidad, rapidez e interacción se han vuelto necesarias en las metodologías actuales.

Las metodologías ágiles surgen a través de estas adaptaciones, son un marco metodológico de trabajo que permiten mejorar la eficiencia y rapidez de un proyecto sin perder de vista la calidad del mismo, con el fin de brindar una mayor satisfacción al cliente.

Este tipo de metodologías traen consigo múltiples beneficios, ya que permiten al cliente realizar cambios y se genera una mayor entrega de valor debido a su flexibilidad en comparación con las metodologías tradicionales.

Dentro de los beneficios principales al implementar este tipo de metodologías se encuentran:

  • Flexibilidad: permite que los equipos puedan adaptarse a los cambios del cliente o del mercado.
  • Retrospectiva: existe una retroalimentación continua con el cliente y el equipo, mitigando así riesgos a fin de agilizar el desarrollo del proyecto.
  • Entregables constantes: Importante a la hora de dar tranquilidad al cliente sobre los avances del producto que recibirá (debido a que el producto se va analizando a medida que avanza), lo que sirve de gran valor cuando se ve en la necesidad de reportar a instancias superiores.
  • Calidad mejorada: Las prácticas ágiles tiene una gran ventaja sobre las metodologías tradicionales, la cual es que proporcionan la funcionalidad suficiente para satisfaces las expectativas del cliente en menos tiempo pero con una calidad integral mayor.
  • Interacción y Comunicación: La interacción entre los miembros del equipo, es pieza clave para el desarrollo del proyecto, un buen ambiente de trabajo genera mayores oportunidades de éxito.

Las metodologías ágiles aportan mucho mayor flexibilidad a los proyectos, trabajando mediante marcos de calidad gradual, la eficacia y rapidez son palabras clave para estas metodologías reduciendo además el margen de riesgos y error mediante la retroalimentación continua.

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Las metodologías ágiles como Scrum destacan por su sencillez, tanto en su aprendizaje como en su aplicación, a comparación de las metodologías tradiciones, el desarrollo de marcos ágiles permite al equipo auto-gestionarse para el cumplimiento de sus actividades en tiempo y forma, logrando el éxito del proyecto.