• En nuestro país, 45% de la población adulta presenta mala calidad del sueño

Higiene

Significa tener los cuidados, prácticas o técnicas utilizados para la conservar la salud y la prevención de las enfermedades. En el caso del sueño la carencia de este es la enfermedad comúnmente llamada desvelo y con este me refiero al desvelo crónico al que se acumula tras semanas de no dormir bien, de noches interrumpidas por constantes despertares.

El desvelo crónico tiene muchas formas de manifestarse y puede llevar a la depresión, comenzando desde la infancia, por la carencia de una “higiene” correcta del sueño. “Liliana Amaro, Coach de Sueño,” comparte la experiencia de trabajar con familias que nunca o pocas veces han dormido noches completas “cuando trabajamos con familias que tienen hijos mayores
de 5 años y aún tienen problemas a la hora de dormir” generalmente encontramos a los padres con poca energía y no muy felices, las madres principalmente comienzan a tener resentimiento hacia los hijos y una culpabilidad por sobrellevar este mal hábito de no dormir bien por años, la relación entre las parejas también se ve afectada”  “también 3 familias de cada 5 comentan que hubieran querido saber de mi cuando sus hijos eran pequeños” esto es un claro ejemplo de que casi toda familia de más de 3 integrantes ha pasado por el desvelo.

Cuando una pareja decide tener hijos debe de entrar en conciencia que la vida cambiará y que la higiene del sueño en la familia es una prioridad para la estabilidad emocional y así mismo seguir saludables y felices. Muy pocos padres primerizos están conscientes de lo que sucede cuando un bebé no duerme y en estos tiempos a pesar de la información que existe muchos prefieren experimentar y ver qué pasa. Algunos muy seguros de estar listos para ser padres piensan que todo será fácil y de manera natural. Y efectivamente no es un error pensar que el dormir es un proceso natural, pero algunos pequeños no lo consiguen y es cuando los padres comienzan a desarrollar hábitos rápidamente como ayuda a que esto suceda, así en un abrir y cerrar de ojos los pequeños crecen y con ellos los hábitos también, algunas familias encontrarán el balance, algunas encontrarán la solución y otras más continuarán con años de desvelo que no solo afecta a un miembro
sino a toda la familia.

Llegando a la edad de la educación primaria digamos de los 6 años en adelante encontraremos muchos niños con problemas para dormir y por lo general son aquellos que no destacan en su educación, salud o comportamiento social. Muy fácil de distinguir. Por otro lado, podemos igualmente distinguir a los que tienen una buena higiene del sueño, los que destacan en sus estudios, deporte y socialmente.

Llegando a la etapa adolescente, es donde entramos a una etapa en la que todos estos hábitos de sueño tendrán repercusión, es una etapa en la que básicamente se regresa a una rapidez de crecimiento justo como cuando eran
bebés, debido a la necesidad intelectual, los adolescentes necesitan dormir más. Podemos distinguir de igual manera a los que no duermen rutinariamente y no tiene una buena higiene del sueño, nos referimos a los que no pueden levantarse por la mañana fácilmente para asistir a sus estudios, no están interesados en socializar y lo de estos días prefieren pasar el tiempo
frente a un computador/teléfono hasta muy altas horas de la noche.

Algunos padres consienten el uso excesivo de los aparatos electrónicos hasta altas horas de la noche pensando en que en esta etapa ellos pueden ya tomar decisiones y regular el uso, pero recuerda que si tienes hijos adolescentes es importante inculcar buenos hábitos de sueño o prevalecer los hábitos, si tienes buena comunicación familiar será fácil introducir
rutinas, límites y reglas que son seguidas de incentivos.

Es también importante que los adultos muestren buena higiene del sueño y con mayor razón si son padres, enseñar a los hijos la necesidad de descansar es la clave del sueño integral de la familia. Una familia que duerme bien, es una familia feliz, sin importar la edad de los hijos.

“Por último, recuerda que todo buen hábito comienza a temprana edad.”

Liliana Amaro, Coach de Sueño